¿Cuándo y cómo introducir el huevo en la alimentación de tu bebé sin riesgos?
Por si prefieres picotear:
La edad media a la que un bebé puede comer huevo es desde los seis meses, es el mismo momento cuando aconsejan los pediatras que se puede inciar con el resto de la alimentación complementaria, siempre bien cocinado y empezando por poca cantidad. Lo dice la Asociación Española de Pediatría, no hace falta esperar un año, que es el tiempo que normalmente escuchamos de nuestras madres, abuelas o cuidadoras.
En este artículo intentaremos resolver todas las dudas que tienen muchas personas con bebés de cinco o seis meses, a qué edad, qué cantidad le puedo dar, le doy primero la yema, cómo dárselo y qué mirar por si le sienta mal. Citaremos fuentes fiables para que puedas comprobar los datos que te damos durante todo el artículo, aunque el mejor aviso es que ante cualquier duda consultes con tu pediatra.
¿A qué edad puede comer huevo un bebé?
Como hemos comentado antes, a partir de los seis meses puedes añadir en la dieta de tu bebé huevos incluyéndolos con los demás alimentos. Si tu bebé toma fórmula y el pediatra os ha dicho de empezar antes, entre los cuatro y los seis meses, el huevo puede entrar en ese momento también, pero esa es una decisión que mejor se toma en la consulta.
La diferencia entre la información que le dieron a tu madre sobre esperar 12 meses y ahora decimos que apartir de los seis meses tiene explicación. Hasta hace poco la norma era retrasar todo lo que pudiera dar alergia, el huevo, el pescado, los frutos secos, con la idea de que al ser un bebé, su sistema inmunitario aún está inmaduro y necesita tiempo para formarse.
Cuando se revisaron estos estudios la idea no se sostuvo. Una revisión publicada en JAMA en 2016, que juntó 146 estudios, concluyó que introducir el huevo entre los cuatro y los seis meses se asociaba a desarrollar menos alergia al huevo, en torno a un 44 % menos alergias en los cinco ensayos que lo midieron, con un nivel de evidencia que los propios autores llamaron moderado. La revisión de estos estudios no es reciente, tiene diez años, pero lo citamos porque es el trabajo que dio la vuelta a las guías de alimentación infantil.
La Asociación Española de Pediatría (AEP) lo recoge hoy de forma clara, no existe evidencia de que retrasar la introducción de alimentos potencialmente alergénicos como el huevo más allá de los seis meses prevenga la alergia, y hay estudios que sugieren que introducirlos pronto y en pequeñas cantidades puede disminuirla. Además estos estudios añaden que retrasar la alimentación complementaria más allá de las 26 semanas puede aumentar el riesgo de alergias e intolerancias, incluso de déficit de hierro.
Así que esperar no protege, y encima le quita al bebé un alimento que le viene bien justo cuando sus reservas de hierro empiezan a bajar.
¿Qué le aporta el huevo a un bebé de seis meses?
El huevo le aporta lo que más falta le hace a esa edad, hierro, proteína y un par de vitaminas que no abundan en otros sitios. Entre los seis y los doce meses la leche sigue siendo el alimento principal, pero ya no cubre todas las necesidades del bebé, la AEP pone la yema de huevo entre los alimentos ricos en hierro que conviene ofrecer, junto con la carne, el pescado y las legumbres, y pide que alimentos de ese grupo entren en la dieta dieta diaria y variada.
Para que te hagas una idea con cifras del Instituto de Estudios del Huevo, un huevo de talla M lleva 6,4 g de proteína completa, 1,1 mg de hierro, 0,9 µg de vitamina D y 1 µg de vitamina B12, que es la vitamina que casi solo se encuentra en alimentos de origen animal. Y todo eso en algo que se cocina en diez minutos y se puede comer de muchas formas. Tampoco hace falta darle huevo todos los días, es un alimento muy completo que entra en rotación con los demás.

Primero la yema y después la clara, o el huevo entero
Puede ser que en internet hayas leído que es mejor una forma u otra, pero las dos formas son válidas, puedes empezar por darle la yema y progresivamente la clara o el huevo completo. Ni la AEP ni la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) indican que se deba de separar la yema de la clara, lo único que indican es que el huevo se ha de cocinar bien.
La ficha de la AEPap es de 2009 y la citamos porque la propia asociación la sigue teniendo publicada en su programa de salud infantil, y porque en esto no ha cambiado nada. La SEICAP, que es la sociedad española de alergología pediátrica, describe como pauta habitual del pediatra de atención primaria la de ir por partes, unos días con la yema cocida en pequeñas cantidades hasta llegar a una yema entera, y después la clara cocida de la misma manera. Las dos son pautas de gente seria, seguir una u otra depende más bien de las recomendaciones de tu pediatra y de la evolución de tu bebé.
En lo que sí coinciden todos es en empezar poco a poco, cocinar muy bien el huevo, e ir subiendo de forma progresiva. Así que si tu pediatra te ha dicho yema primero, hazle caso, la clara es la parte que más alergias provoca porque es donde están las proteínas que la provocan, separar clara de yema es una forma de ir con más cuidado. Si por el contrario te ha dicho que puedes darle el huevo entero, también has de hacerle caso.
Lamentamos no poder ayudarte más con esta duda, pero siempre es mejor asegurarnos de las necesidades de nuestro bebé y no de una regla genérica.
¿Cuánto huevo puede comer un bebé según los meses?
No hay una cantidad fija en las guías españolas, y conviene decirlo antes de que alguien te venda una tabla por edades. La AEP habla de ofrecer a diario alimentos ricos en proteína y hierro, y de variar entre carne, pescado, huevo y legumbres, sin fijar gramos ni unidades para el huevo. Así que la respuesta a cuánto huevo puede comer un bebé de siete, ocho o diez meses es que depende de lo que coma ese día del resto del grupo, y de lo que él quiera, porque a estas edades la AEP insiste en respetar las señales de hambre y de saciedad.
Lo que sí está claro es cómo se empieza. La AEP recomienda introducir los alimentos nuevos de uno en uno, con unos días de margen entre uno y otro, para poder ver cómo los acepta y los tolera. La razón es de cajón, si el mismo día le das huevo y fresas por primera vez y le sale un sarpullido, no vas a saber cuál ha sido. Los tres días de la tabla son una forma sencilla de organizar cómo ir introduciendo alimentos nuevos, no una norma oficial.
| Día | Qué le das | Cuánto | Qué miras |
|---|---|---|---|
| 1 | Huevo duro chafado o tortilla muy hecha, por la mañana o al mediodía | Un trocito, como un cuarto de huevo | Piel, boca y respiración durante las dos horas siguientes, y el resto del día |
| 2 | Lo mismo | Algo más, como medio huevo | Lo mismo, y las cacas |
| 3 | Lo mismo | Una ración normal, medio huevo o uno pequeño | Lo mismo. Si todo va bien, el huevo ya está dentro |
Durante esos días no le des ningún otro alimento nuevo. Y a partir de ahí, el huevo entra en la rotación con los demás, un día dale carne, otro pescado, otro legumbre, otro huevo, sin obsesionarse.
¿Cómo dar huevo a un bebé, en puré, en trozos o revuelto?
Aquí no hay una única forma correcta de hacerlo. La AEP lo deja bastante claro, siempre que sea un método respetuoso con el bebé, no hay uno que sea mejor que otro. Lo importante es que el huevo sea de calidad, huevos ecológicos como los que vendemos en Gallinas con Flow y estén bien cocinados, sin sal ni azúcar.
Si habéis optado por la alimentación dirigida por el bebé, el famoso BLW, la propia AEP recomienda ofrecer alimentos en trozos que el bebé pueda agarrar con el puño, aproximadamente del tamaño de un dedo.
Con el huevo, una opción sencilla es preparar una tortilla francesa bien cuajada y cortarla en tiras. También podéis ofrecer huevo duro cortado en cuartos a lo largo, aunque ya os avisamos: la yema tiene cierta tendencia a desmoronarse y acabar pegada por todas partes. Hasta en las cejas.
Otra opción son unas pequeñas tortitas de huevo con medio plátano chafado y avena molida. Se pueden agarrar fácilmente con las manos y suelen ser una buena forma de introducir el huevo de manera diferente.
Si preferís empezar con triturados, podéis chafar un huevo duro con un tenedor y añadirlo al puré de verduras que ya toma el bebé. También podéis preparar un revuelto muy hecho y picarlo fino para incorporarlo a la papilla.
Eso sí: aquí el «muy hecho» es importante. Nada que ver con el revuelto cremoso que os prepararíais vosotros. Para el bebé, el huevo debe quedar completamente cuajado.
Y la sal y el azúcar, mejor que se queden fuera de la fiesta. La AEP recomienda que el bebé se vaya acostumbrando al sabor natural de los alimentos, sin necesidad de añadirlos. Además, un buen huevo ya tiene bastante sabor por sí solo.
Por último, una norma que sí es innegociable: el bebé siempre debe comer sentado y acompañado por un adulto.
Porque con el huevo podéis elegir entre puré, tortilla, trozos o tortitas. Lo que no cambia es que tiene que estar bien cocinado y que toca estar pendientes mientras come.
¿Puede comer huevo frito, pasado por agua o con la yema líquida?
La recomendación es que no, mientras sea un bebé el huevo debes de cocinarlo del todo, clara y yema cuajadas, opacas y firmes. La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria lo dice en una frase en esa misma ficha de 2009, el huevo se puede dar desde los seis meses, bien cocinado para evitar el riesgo de salmonelosis.
Eso descarta el huevo frito con la yema para mojar, el pasado por agua, el poché, la mayonesa casera y cualquier postre con huevo crudo. El sistema digestivo de un bebé es mucho más vulnerable que el tuyo a una infección alimentaria, y la única manera de descartar el riesgo es el calor. Ya llegará el día de la yema líquida, pero no es ahora.
Hay una segunda razón para cocinarlo bien, y es que el calor cambia las proteínas del huevo. La SEICAP explica que la clara lleva varias proteínas, y que la más alergénica, el ovomucoide, aguanta el calor, pero las otras, la ovoalbúmina, la ovotransferrina y la lisozima, se rompen al cocinarlo, y por eso hay niños que toleran el huevo cocinado y reaccionan solo con el crudo o poco hecho.
En tiempos, un huevo duro necesita entre diez y doce minutos desde que el agua hierve, y ahí no hay que quedarse corto. Los puntos intermedios de cocer un huevo son para vosotros, para el bebé la respuesta es siempre la del huevo duro. Y con un huevo fresco, que para un bebé es lo primero, guardado en la nevera y no en la puerta, donde los cambios de temperatura lo estropean antes. Y si lo que te quita el sueño es la salmonela, la mejor defensa después del calor es un huevo que lleve pocos días puesto y que no haya dado vueltas por intermediarios, y por eso los nuestros van de la granja, en Granada, a tu nevera en la misma semana, que para el primer huevo duro de tu hijo es la tranquilidad que buscas.
¿Cómo saber si mi bebé es alérgico al huevo?
Mirándole la piel en las dos horas siguientes, sobre todo en la primera media hora. El huevo es, junto con la leche, la alergia alimentaria más frecuente en los primeros años de vida según la SEICAP, así que es recomendable estar atento, aunque también es normal que no pase nada.
En la alergia al huevo más común, los síntomas aparecen en las dos horas siguientes a comerlo, y sobre todo en los primeros 20 o 30 minutos. Por eso la primera vez conviene dárselo por la mañana, para tener el resto del día para mirar. Lo que hay que vigilar es primero la piel, y después la respiración y el estómago.
Síntomas que piden parar y llamar al pediatra ese mismo día:
- Ronchas, urticaria o enrojecimiento alrededor de la boca o por el cuerpo
- Picor o hinchazón en labios o cara
- Vómitos o dolor de tripa poco después de comer
Síntomas que piden ir a urgencias ya:
- Dificultad para respirar, tos seca repentina o pitidos
- Hinchazón de lengua, labios o garganta
- Palidez, decaimiento brusco o que se quede flojo
Hay otra alergia al huevo que tarda más de dos horas o incluso días en dar la cara y se nota sobre todo en el estómago, con diarrea que se alarga, moco o sangre en las cacas, o vómitos tardíos con el bebé decaído. Es menos frecuente y más difícil de relacionar con el huevo, y por eso la tabla de arriba tiene la columna de las cacas.
Si hay una reacción leve, deja de darle huevo y consulta con el pediatra antes de volver a probar, cuando la alergia se confirma volver a probar huevo se hace con control médico. Y un detalle de la SEICAP que sorprende a muchos padres, la alergia no aparece la primera vez que se toma el huevo, porque el sistema inmunitario necesita una o más exposiciones para sensibilizarse. Así que un primer día sin reacción es una buena noticia, pero no cierra el tema, y para eso está la norma de ir despacio.
Si tu bebé tiene dermatitis atópica, que según la SEICAP es la situación en la que más se ve sensibilización al huevo, si ya tiene diagnosticada una alergia a otro alimento, o si tiene un hermano alérgico al huevo, el momento de empezar sigue siendo pronto, pero el ritmo lo marca el pediatra o el alergólogo, y en algunos casos la SEICAP indica una prueba de tolerancia en consulta antes de darlo en casa. Con un bebé así, no lo organices tú con esta tabla, llévala a la consulta y que la adapten.
Preguntas frecuentes sobre cómo introducir el huevo en la alimentación de tu bebé
¿A qué edad puede comer huevo un bebé?
Desde los seis meses, cuando empieza con la alimentación complementaria, según la Asociación Española de Pediatría. No hace falta esperar al año, y retrasarlo no previene la alergia. Si el pediatra os ha indicado empezar antes, entre los cuatro y los seis meses, el huevo puede entrar entonces, pero es una decisión de consulta.
¿Hay que dar primero la yema y después la clara?
Las dos pautas valen. La AEP y la AEPap hablan de dar el huevo bien cocinado desde los seis meses sin separar nada, y la SEICAP describe como pauta habitual del pediatra la de ir por partes, yema cocida primero y clara después. Lo que no cambia es empezar con poco, bien cocinado, y subir en días distintos.
¿Cuánto huevo puede comer un bebé de 8 meses?
Las guías españolas no fijan una cantidad por edad. La AEP recomienda ofrecer a diario alimentos ricos en proteína y hierro, variando entre carne, pescado, huevo y legumbres, y respetar las señales de hambre y saciedad del bebé. Una ración razonable es medio huevo o uno pequeño, dentro de esa rotación.
¿Cómo tiene que estar cocinado el huevo para un bebé?
Del todo, con la clara y la yema cuajadas, opacas y firmes. Nada de yema líquida, huevo pasado por agua, mayonesa casera ni postres con huevo crudo. Es la recomendación de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria para evitar la salmonelosis, y además el calor rompe parte de las proteínas que dan alergia.
¿Cuánto tarda en aparecer una reacción alérgica al huevo?
En la alergia más frecuente, la mediada por IgE, los síntomas aparecen en las dos horas siguientes, y lo más habitual es que salgan en los primeros 20 o 30 minutos, según la SEICAP. Suelen empezar por la piel, con ronchas o enrojecimiento. Si hay dificultad para respirar o hinchazón de lengua o garganta, es urgencias.
¿Se cura la alergia al huevo?
En la mayoría de los casos sí. Según la SEICAP, se resuelve espontáneamente en aproximadamente el 50 % de los niños a los cinco años y en el 75 % entre los siete y los nueve. El huevo cocinado se suele tolerar antes que el crudo, y la reintroducción se hace siempre con control médico.



