El calendario secreto de las gallinas, ¿cuándo ponen más y mejores huevos?
Por si prefieres picotear:
Las gallinas no ponen huevos de forma constante durante todo el año. Su producción sigue un calendario natural determinado principalmente por la luz solar, la temperatura, y sus ciclos reproductivos. La industria ha aprendido a manipular este calendario con luz artificial, pero a costa de la calidad y el bienestar del animal. En Gallinas con Flow, respetamos el calendario natural, y esto se refleja en la calidad excepcional de nuestros huevos.
Si eres consumidor de huevos, probablemente nunca te hayas preguntado por qué siempre hay huevos en el supermercado, en cualquier época del año, sin importar la estacionalidad. Parece obvio, ¿verdad? las gallinas ponen huevos y punto.
Las gallinas, como todas las aves, tienen ciclos reproductivos naturales. Estos ciclos están sincronizados con las estaciones, la luz solar, la temperatura, y la disponibilidad de alimento. Durante miles de años, las gallinas han seguido este calendario natural. Ponen más huevos en primavera y verano, menos en otoño, y prácticamente nada en invierno.
Pero el consumidor y la industria no quieren depender de la naturaleza, ¿qué pensarías si vas al súper a por tu docena de huevos ecológicos y en su lugar encuentras un cartel indicando que no quedan por escasez de producción?, sería lo normal, pero sigues queriendo tu docena de huevos ¿cómo se soluciona?. «Engañando» a las gallinas con luz artificial, manipulando sus ciclos reproductivos para que produzcan casi constantemente.
El problema es que esta manipulación tiene un coste. Y ese coste lo paga la gallina, y lo pagamos nosotros cuando comemos esos huevos.
¿Cómo funciona el ciclo natural de puesta de una gallina?
Para entender el calendario secreto de las gallinas, primero necesitamos entender cómo funciona su ciclo reproductivo natural.
Una gallina comienza a poner huevos alrededor de las 18 a 22 semanas de edad. Alcanza su pico de producción entre las semanas 24 y 26, cuando está en su máxima capacidad reproductiva. Durante este período, una gallina sana puede poner un huevo casi cada día. Este pico es impresionante desde el punto de vista biológico, teniendo en cuenta que la gallina está canalizando una cantidad enorme de energía y nutrientes hacia la reproducción.
Pero este pico no es sostenible indefinidamente. Después de varios meses de producción intensiva, la gallina entra en un período llamado «muda». Durante la muda, la gallina pierde todas sus plumas y las regenera. Este proceso es energéticamente costoso y requiere que la gallina desvíe recursos de la producción de huevos para atender esta situación. Durante la muda, la producción de huevos cae drásticamente. La muda es un mecanismo evolutivo que ha permitido a las gallinas sobrevivir durante miles de años. Es un sistema inteligente que equilibra la reproducción con la supervivencia.
La muda es un proceso natural y necesario. No es una «enfermedad» o un «problema». Es el cuerpo de la gallina diciéndole: «Necesito descansar, recuperarme, y prepararme para el próximo ciclo.» Ignorar o suprimir la muda es ignorar las necesidades biológicas del animal.
Después de la muda, si las condiciones son adecuadas, la gallina puede entrar en otro ciclo de postura. Pero este segundo ciclo es típicamente menos intenso que el primero. Y así continúa, con ciclos decrecientes, hasta que la gallina envejece y su producción se reduce significativamente.
La luz es el factor más importante
El factor más importante que determina la producción de huevos es la luz, específicamente, el número de horas de luz que la gallina recibe cada día.
Las gallinas necesitan aproximadamente de 14 a 16 horas de luz al día para mantener una producción óptima de huevos. En primavera y verano, cuando los días son largos, las gallinas reciben naturalmente esta cantidad de luz. En otoño e invierno, cuando los días son cortos, la producción cae.
La luz afecta la producción a través del sistema neuroendocrino. Más luz estimula la glándula pituitaria, que libera hormonas reproductivas. Menos luz suprime estas hormonas.
La industria ha aprovechado este conocimiento para manipular la producción. Utilizan luz artificial para mantener un fotoperiodo constante de entre 14 a 16 horas durante todo el año. Esto engaña al cuerpo de la gallina, haciéndola creer que siempre es primavera. El resultado es una producción casi constante.
Pero hay un coste, las gallinas bajo luz artificial constante experimentan estrés. No tienen un período de descanso natural. Sus cuerpos están en un estado de «producción máxima» permanente. Esto agota sus reservas de calcio, debilita sus huesos, y acorta su vida útil como productora de huevos. Además, las gallinas bajo luz artificial constante tienen tasas más altas de problemas de comportamiento, como el picaje de plumas. Su sistema nervioso está constantemente estimulado, sin oportunidad de descanso.
Llega la primavera y con ella la explosión de huevos
La primavera es cuando la naturaleza despierta. Los días se alargan, la temperatura sube, y la comida es abundante. Para las gallinas, es el momento perfecto para reproducirse.
En primavera, las gallinas alcanzan su pico de producción. Ponen casi un huevo cada día. Los huevos son grandes, con cáscaras fuertes, y yemas de un color amarillo dorado intenso.
¿Por qué son tan buenos los huevos de primavera? Porque la gallina tiene acceso a una dieta variada. Los pastos están verdes, los insectos abundan, y la nutrición es óptima. Además, la gallina no está bajo estrés. Tiene luz natural, temperatura agradable, y un entorno enriquecido.
Los huevos de primavera son los mejores del año. Si alguna vez has probado un huevo de una granja responsable en primavera, sabes de qué hablamos. El sabor es incomparable.
En Gallinas con Flow, nuestros huevos de primavera son legendarios entre nuestros clientes. Es el momento del año en que la naturaleza y la ganadería responsable se alinean perfectamente. Algunos de nuestros clientes esperan toda la temporada de invierno para poder disfrutar de nuestros huevos de primavera. Saben que vale la pena esperar.
El verano es la meseta de producción
El verano es cuando la producción se estabiliza. Las gallinas siguen poniendo mucho, pero no al nivel de pico de primavera. La razón es el calor.
El calor es estrés para las gallinas. Cuando la temperatura sube, las gallinas gastan energía en regular su temperatura corporal. Esto reduce la energía disponible para la producción de huevos. Además, el calor puede afectar la calidad de la cáscara del huevo, haciéndola más delgada.
En verano, también hay otro factor con el que contar, la muda de primavera. Algunas gallinas comienzan a mudar en verano, lo que reduce su producción individual. Pero como no todas mudan al mismo tiempo, la producción del conjunto de gallinas se mantiene relativamente estable.
La calidad del huevo en verano es buena, pero no tan excepcional como en primavera. Las yemas son un poco más pálidas, las cáscaras un poco más delgadas. Pero siguen siendo huevos de excelente calidad, especialmente comparados con los huevos de código 2 y 3. El verano es también cuando nuestras gallinas tienen más acceso a insectos y plantas frescas, lo que añade nutrientes adicionales al huevo.
En otoño, la muda y la transición
El otoño es cuando ocurre la muda. Es el período más desafiante del año para las gallinas y para los productores responsables.
Durante la muda, las gallinas pierden todas sus plumas y las regeneran. Este proceso dura entre 8 y 12 semanas. Durante este tiempo, la producción de huevos cae drásticamente. Algunas gallinas dejan de poner completamente durante la muda.
La muda es energéticamente costosa para las gallinas, necesitan proteína extra para regenerar sus plumas, nutrientes para reparar su piel y su cuerpo está en un estado de «reconstrucción» que no deja mucha energía para la reproducción.
La industria en general ve la muda como un problema. Quiere evitarla, suprimirla, o acortarla. Algunos productores industriales utilizan técnicas de «muda forzada» que son controvertidas y potencialmente crueles.
En Gallinas con Flow, vemos la muda como lo que es, un proceso natural y necesario. Permitimos que nuestras gallinas muden naturalmente. Esto significa que en otoño, nuestra producción cae. Pero también significa que nuestras gallinas están sanas, recuperadas, y listas para el próximo ciclo.
Durante la muda, la calidad de los pocos huevos que se producen es excepcional. Las gallinas que siguen poniendo durante la muda son las más fuertes, las más saludables y sus huevos reflejan esa salud. Algunos de nuestros clientes más dedicados buscan específicamente los huevos de muda porque saben que son de una calidad superior.
Y llegó el invierno, el descanso necesario
El invierno es cuando la producción llega a su mínimo. Los días son cortos, la temperatura es baja, y la disponibilidad de alimento natural es limitada. Para las gallinas, es el momento de descansar.
En invierno, una gallina puede poner solo 2-3 huevos por semana, o incluso ninguno. Esto es completamente natural, es el cuerpo de la gallina diciéndole que necesita descansar y gestionar su energía. Desde una perspectiva evolutiva, esto tiene sentido, en inviero los recursos son escasos y es más importante que la gallina sobreviva que que produzca huevos.
El invierno es cuando nuestras gallinas verdaderamente descansan y se recuperan. Su cuerpo se repara. Sus reservas de nutrientes se reponen. Se preparan para la explosión de primavera.
Y cuando llega la primavera, nuestras gallinas están renovadas, revitalizadas, y listas para producir huevos excepcionales.
Infografía del Calendario de Producción de huevos
Puedes descargarla para tenerla siempre a mano.

Por qué Gallinas con Flow respeta el calendario natural
En Gallinas con Flow, no utilizamos luz artificial para manipular la producción. Nuestras gallinas viven bajo el ciclo natural de luz solar. Esto significa que nuestra producción fluctúa con las estaciones.
En primavera y verano, producimos mucho. En otoño, producimos menos. En invierno, producimos muy poco, es lo correcto para las gallinas.
Respetar el calendario natural tiene beneficios que van más allá del bienestar animal. Los huevos producidos naturalmente, sin manipulación artificial, son de mejor calidad. Tienen más nutrientes, mejor sabor y una vida útil más larga.
Además, el ciclo natural es sostenible. Las gallinas que viven bajo ciclos naturales viven más años, producen más huevos a lo largo de su vida, y tienen menos problemas de salud.
En Gallinas con Flow, llevamos 15 años respetando este calendario. Y nuestros clientes lo saben.
- Saben que en primavera, nuestros huevos son excepcionales
- Saben que en invierno, la producción es limitada
Valoran esa honestidad y calidad. De hecho, muchos de nuestros clientes planifican sus compras alrededor de nuestro calendario. Compran más en primavera y verano, y reducen en otoño e invierno. Es una forma de estar en sintonía con la naturaleza.
Porque cuando compras un huevo de Gallinas con Flow, no estás comprando un producto industrial. Estás comprando el resultado de respetar la naturaleza. Y eso vale la pena esperar.
Si respetamos su ritmo, ¿por qué no disfrutar de sus huevos?
Las gallinas no ponen lo mismo todo el año. Y en Gallinas con Flow no queremos que lo hagan.
Aquí no encontrarás una producción forzada para que haya siempre lo mismo en el cartón. Seguimos el ritmo natural de nuestras gallinas, más huevos cuando llega la primavera, una producción más estable en verano y menos puesta cuando llega el otoño y el invierno.
Porque un buen huevo empieza mucho antes de romper la cáscara. Empieza por cómo vive la gallina que lo pone
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¿Las gallinas ponen huevos durante todo el año?
No. La producción de huevos de las gallinas sigue un ciclo natural condicionado principalmente por la luz solar, la temperatura, la disponibilidad de alimento y sus ciclos reproductivos. La producción suele ser mayor en primavera y verano y disminuye en otoño e invierno.
¿En qué época del año ponen más huevos las gallinas?
La primavera es el periodo de mayor producción. El aumento de las horas de luz, las temperaturas más suaves y una mayor disponibilidad de alimento favorecen la puesta.
¿Cuántos huevos pone una gallina en invierno?
Durante el invierno la producción puede reducirse considerablemente. Según el artículo, una gallina puede poner alrededor de 2-3 huevos por semana o incluso dejar de poner temporalmente. Es una respuesta natural a los días más cortos y a la menor disponibilidad de recursos.
¿Por qué las gallinas ponen menos huevos en invierno?
Principalmente porque reciben menos horas de luz. La reducción del fotoperiodo afecta a las hormonas que regulan su reproducción y hace que disminuya la producción de huevos.
¿Cuántas horas de luz necesitan las gallinas para mantener una producción óptima?
El artículo señala que las gallinas necesitan aproximadamente entre 14 y 16 horas de luz al día para mantener una producción óptima.
¿Qué es la muda de las gallinas?
La muda es un proceso natural durante el que la gallina pierde sus plumas y las regenera. Dura aproximadamente entre 8 y 12 semanas y supone un importante gasto energético, por lo que durante este periodo la producción de huevos puede disminuir drásticamente o incluso detenerse.
¿Por qué las gallinas ponen menos huevos durante la muda?
Porque durante la muda el organismo de la gallina dedica una gran cantidad de energía y nutrientes a regenerar las plumas y recuperarse. Como consecuencia, queda menos energía disponible para la reproducción y la producción de huevos disminuye.
¿Gallinas con Flow utiliza luz artificial para aumentar la producción de huevos?
No. Según el artículo, Gallinas con Flow respeta el ciclo natural de luz solar de sus gallinas y no utiliza luz artificial para mantener una producción constante durante todo el año.



